Financia
Tu Juicio

Inicio · Blog

Demandar a una empresa más grande que la tuya

Ignacio Errázuriz · publicado el · 5 min de lectura

Un proveedor al que no le pagaron. Un socio minoritario al que diluyeron. Una constructora a la que le cambiaron las condiciones a mitad de obra. En los tres casos la conversación empieza igual: el caso es bueno, y aun así la empresa duda si demandar.

La duda no es jurídica. Es de tamaño. Enfrente hay una compañía con fiscalía interna, con un estudio grande contratado por retainer y con una capacidad de aguante que no depende de este juicio en particular. La pregunta que nadie hace en voz alta es si vale la pena entrar a una pelea que el otro puede sostener indefinidamente.

La asimetría es real, pero no es la que parece

Conviene ser preciso, porque la intuición engaña. La ventaja de la empresa grande no está en el derecho: los tribunales no fallan por tamaño y un contrato incumplido es un contrato incumplido. La ventaja está en tres cosas más concretas.

El costo relativo. Para la empresa grande, defenderse es una línea de un presupuesto anual de litigios que ya existe. Para la mediana, demandar es una decisión que se aprueba en directorio y que compite con otras inversiones. El mismo gasto absoluto pesa de manera completamente distinta a cada lado.

La estructura interna. Del otro lado hay alguien cuyo trabajo es llevar este caso. En la empresa que demanda, en cambio, el juicio suele recaer sobre el gerente de finanzas o el gerente general, que además tiene que operar el negocio. El caso compite por atención con todo lo demás, y normalmente pierde.

La ausencia de urgencia. Ya lo mencionamos en otro artículo y es lo más determinante: la empresa grande no necesita el resultado de este juicio para operar. La que demanda, muchas veces sí.

Nótese lo que tienen en común las tres. Ninguna tiene que ver con quién tiene la razón. Todas tienen que ver con quién puede sostener el proceso.

Las dos ventajas del que demanda

Es menos evidente, pero existen y conviene tenerlas presentes al decidir.

La primera es el foco. La empresa que demanda tiene un caso. El estudio que defiende a la contraparte tiene ese caso y otros treinta. La atención concentrada es una ventaja real, especialmente en la preparación de la prueba, que es donde se gana o se pierde la mayoría de los juicios comerciales.

La segunda es la asimetría de reputación, y hay que usarla con cuidado. La empresa grande tiene más que perder en una sentencia adversa firme: precedente interno, exposición frente a otros proveedores en la misma situación, y una eventual provisión que su auditor le va a pedir reconocer. Eso no significa que vaya a ceder rápido. Significa que su cálculo cambia cuando se hace evidente que el juicio va a llegar hasta el final.

Qué cambia cuando el costo deja de ser tuyo

De las tres ventajas del otro lado, dos son económicas y una es organizacional. Las dos económicas son las que se pueden neutralizar.

Cuando un tercero aporta el capital del litigio, el gasto deja de competir contra otras inversiones de la empresa y deja de aparecer en el flujo. Eso no vuelve pequeña a la contraparte ni acelera el proceso. Lo que hace es sacar de la mesa el único argumento que la contraparte podía usar sin discutir el fondo: que el otro se va a cansar antes.

Hay un efecto adicional que se suele pasar por alto. Que un tercero haya revisado el caso y esté dispuesto a poner dinero propio en él, cobrando solo si se recupera, es una señal. No es una garantía de resultado —nadie puede darla— pero es información que la contraparte también lee. Un demandante financiado es un demandante que va a llegar hasta el final, y eso se sabe desde el primer día.

Antes de decidir, tres preguntas honestas

¿La contraparte tiene con qué pagar? Es la primera y la que más se omite. Una sentencia contra una empresa sin patrimonio ejecutable no vale lo que dice. Si ya tienes una sentencia y no te pagan, el problema es otro y está tratado en cobro de sentencias y laudos.

¿Cuánto cuesta llegar hasta el final? Hasta sentencia firme y ejecución, no hasta la demanda. La cifra completa está desglosada en cuánto cuesta un juicio en Chile.

¿Qué proporción de lo que se recupera se va en el proceso? Si el costo total se come una parte importante del monto en disputa, el caso puede tener toda la razón jurídica y aun así no valer la pena. Es la aritmética que hay que hacer antes, no después.

Si las tres respuestas son razonables, el tamaño de la contraparte deja de ser una razón para no demandar y pasa a ser lo que siempre fue: una variable que se administra.

Quién escribe

Ignacio Errázuriz Cruzat es socio fundador de Financia Tu Juicio. Ingeniero Comercial de la Pontificia Universidad Católica de Chile y MBA de UC Berkeley (Haas). Antes fue CFO y CHRO de Toku, y trabajó en Falabella y en BCG. Evalúa cada caso junto a José Tomás Lagos, abogado PUC y LL.M. de Columbia Law School.

Esto es análisis general sobre financiamiento de litigios, no asesoría legal. Para tu caso, la opinión que corresponde es la de tu abogado.

¿Tienes un caso y quieres saber si califica?

La evaluación no tiene costo. Respondemos la elegibilidad preliminar en hasta 72 horas hábiles desde que recibimos los antecedentes mínimos.

Presentar mi caso Ver si califica en 2 minutos

Ver si mi caso califica — sin costo