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Qué preguntarle a un financista antes de firmar

Ignacio Errázuriz · publicado el · 6 min de lectura

Este artículo va contra nuestro interés inmediato y lo escribimos igual, porque un cliente que firma sin entender lo que firmó es un problema para todos, incluido el financista.

Estas son las preguntas que conviene hacer antes de firmar un contrato de financiamiento de litigio, con cualquiera. Incluidos nosotros. Si alguna respuesta es evasiva, esa evasión es la información.

1. ¿Quién decide si se transa?

Es la primera y la más importante. En un litigio financiado hay un momento en que los intereses pueden separarse: al financista puede convenirle un acuerdo rápido por menos, o al revés, seguir hasta el final cuando al demandante ya le sirve cerrar.

La pregunta concreta es qué dice el contrato si las dos partes no están de acuerdo sobre una oferta de transacción. Hay tres respuestas posibles y son muy distintas: que decida el demandante, que decida el financista, o que exista un mecanismo para resolver el desacuerdo. La segunda es la que hay que mirar con lupa, porque convierte al demandante en espectador de su propio juicio.

Nuestra respuesta: decide el demandante. Es su caso.

2. ¿Qué porcentaje me queda a mí en el peor escenario razonable?

No preguntes cuál es la participación del financista. Pregunta cuánto te queda a ti, líquido, después de todo: honorarios de tu abogado, costos del proceso y participación del financista.

Y pídelo sobre un escenario conservador, no sobre el mejor caso. Que te lo calculen sobre una recuperación parcial y sobre un plazo largo, que es lo que suele pasar. Si la participación crece con el tiempo o con el monto, exige ver el número en los dos extremos.

Un contrato en que el demandante gana el juicio y se lleva una fracción marginal no es un mal negocio: es un negocio sin sentido.

3. ¿Qué pasa si dejas de financiar a mitad del proceso?

Es la pregunta que casi nadie hace y la que más daño puede causar. Si el financista puede retirarse cuando quiera, el demandante queda con un juicio a medias y sin caja, que es peor que no haber empezado.

Hay que preguntar tres cosas: en qué casos exactos puede el financista dejar de aportar, qué pasa con lo ya aportado si eso ocurre, y si el demandante queda debiendo algo. Que existan causales acotadas y objetivas es razonable. Que exista una facultad discrecional de retirarse, no.

4. ¿De dónde sale el dinero?

Un compromiso de financiar un litigio de varios años vale lo que valga la capacidad de cumplirlo. Pregunta si el capital está comprometido y disponible, o si depende de levantar fondos que todavía no están.

Es legítimo que un financista no revele el detalle de sus inversionistas. No es legítimo que no pueda responder si tiene el dinero.

5. ¿Quién evalúa el caso y con qué criterio?

Si la evaluación la hace alguien que no litiga, la probabilidad de que el caso esté mal leído es alta, y eso le cuesta tiempo al demandante. Pregunta quién revisa, con qué experiencia y qué pasa si el caso se rechaza: si te devuelven los antecedentes, si los destruyen, si quedan guardados en alguna parte.

Nuestra respuesta: los casos los revisa un comité de dos personas, con nombre y apellido, publicados en el sitio. Los criterios completos, incluidos los que nos llevan a decir que no, están en qué financiamos.

6. ¿Qué pasa con la confidencialidad y con el privilegio?

Para evaluar un caso hay que ver antecedentes, y algunos de esos antecedentes son comunicaciones entre el cliente y su abogado. Pregunta qué se firma antes de entregar nada, cuánto tiempo se conserva la información y qué ocurre con ella si el caso no avanza.

La forma sana de hacerlo es que el material se entregue bajo confidencialidad y que sea el abogado del demandante quien defina qué se comparte. Si te piden el expediente completo antes de firmar nada, eso es una señal.

7. ¿Puedo cambiar de abogado?

El demandante contrata a su abogado y esa relación no debería quedar amarrada a un tercero. Pregunta si el contrato le da al financista alguna facultad sobre el equipo legal: aprobar el cambio, imponer un estudio, o revisar las decisiones del abogado.

Que el financista quiera saber quién litiga es razonable, porque de eso depende su riesgo. Que decida quién litiga, no.

8. ¿Qué gastos cubre exactamente?

Honorarios, peritajes, tasas de arbitraje, notarías, traducciones, ejecución de la sentencia. Pídelo enumerado y pregunta específicamente por dos cosas que suelen quedar fuera: la etapa de ejecución —que es donde muchos casos se caen— y una eventual condena en costas.

El detalle de todas las partidas que componen el costo de un litigio está en cuánto cuesta un juicio en Chile, y para casos arbitrales en costo de un arbitraje en el CAM Santiago. Sirven de lista de verificación.

9. ¿Qué obligaciones me quedan a mí?

El financiamiento no es gratis en esfuerzo. Normalmente el demandante se obliga a colaborar con información, a mantener informado al financista y a no transar a espaldas de nadie. Es razonable. Lo que hay que revisar es que ninguna de esas obligaciones se transforme en una vía indirecta de control, y qué pasa si se incumple una.

10. ¿Con quién estoy contratando?

Pregunta con qué persona o entidad se firma el contrato, quién responde si hay un incumplimiento y dónde se resuelve un eventual conflicto entre ustedes. Es información básica y debería estar disponible sin insistir.

Una última cosa

Ninguna de estas preguntas la tiene que hacer el demandante solo. Se hacen con el abogado del caso al lado, que además es quien puede leer el contrato con el ojo entrenado. Si un financista prefiere conversar sin el abogado presente, esa preferencia también es información.

Quién escribe

Ignacio Errázuriz Cruzat es socio fundador de Financia Tu Juicio. Ingeniero Comercial de la Pontificia Universidad Católica de Chile y MBA de UC Berkeley (Haas). Antes fue CFO y CHRO de Toku, y trabajó en Falabella y en BCG. Evalúa cada caso junto a José Tomás Lagos, abogado PUC y LL.M. de Columbia Law School.

Esto es análisis general sobre financiamiento de litigios, no asesoría legal. Para tu caso, la opinión que corresponde es la de tu abogado.

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